martes, 27 de marzo de 2012

Crítica: Tan fuerte, tan cerca


Tan fuerte, tan cerca: 7,5(****)
La gran masacre del 11-S parece lejana, pero áun perdura en las heridas abiertas en aquellas personas que vivieron aquel horrible atentado terrorista. El mundo cambió a partir de ese día, concienciándonos de lo cercanos que estamos de el terrorismo, y haciendonos ver la lejanía del Tercer Mundo. Este suceso fue sinónimo de un terrible desencadenante de acontecimientos y decisiones erróneas que latigaron, más si se se puede, el curso de la historia. Valorando y cuantificando las pérdidas del "peor día", las cifras son incalculables a muchos niveles. La ciudad de Nueva York todavía llora con amargura sus víctimas. A partir de ellas, y para ellas nace este proyecto cinematográfico, de sociabilización, de recuerdo, de memoria. Una película que nació de la novela homenaje de Jonathan Safran Foe, y que Eric Roth tomó para llevarla a la explosiva fuerza visual del séptimo arte. Un film que ha costado, tanto por su compleja construcción, como por su forma de enfoque, que era decisiva a la hora de tomar conciencia y no molestar a ningún implicado. El cine suele ser un arma poderosa, que ayuda o que provoca rechazo. Por ello su importancia y relevancia para llevar a cabo este compendio. Las expectativas creadas, han sido cubiertas. Se intuía desde lejos el toque sensiblero del film, así como la forzada provocación de la lágrima fácil con la que a veces se defiende. Su defectos, como producto blando, frágil y poco contundente están presentes. El guión es un mar de dudas y puntos discutibles. Pero también apostábamos por la sólida dirección de Daldry, y la fuerza visual de su mensaje y en ese sentido la jugada ha salido como se esperaba. Montaje, banda sonora y fotografía arranca y circulan con pulso para provocar un efecto inmediato, directo y potente. Gracias a su perfecto acabado técnico, la película nos sumerge de forma impredecible en su ágil, pero compleja metáfora, acerca de los valores del ser humano. Y si estos valores son eficientes y creíbles, dentro de la noña definición, es gracias a un reparto creíble, destacando a la enternecedora Sandra Bullock, el estupendo Max Von Sydow, y sobre todo ese niño, que tanto representa, que tanto simboliza, que tantas y tantas emociones recoge en esos ojos cristalinos que parecen gritarle al mundo su pena, su desespero, y su recuerdo imborrable. Thomas Horn se defiende de forma extraordinaria, ofreciéndonos una auténtica lección de magistralidad y sensibilidad. Una interpretación memorable, y más para un niño. Con su rostro, sus gestos, y su tierna inocencia, este irregular "in memorian" cobra sentido y fuerza.

Lo mejor: THOMAS HORN y la maestría de Desplat en la banda sonora.

Lo peor: Su sensiblería, su lágrima forzada.