martes, 18 de septiembre de 2012

Crítica: Fausto


SINOPSIS: “Fausto”, dirigida por Alexander Sokurov, no es una adaptación cinematográfica de la obra de Goethe en el sentido habitual de la palabra, sino una lectura de lo que queda entre líneas. ¿De qué color es un mundo que da a luz ideas tan colosales? ¿A qué huele? El universo de Fausto es sofocante: ideas que harán temblar el mundo nacen en el espacio reducido en el que se mueve. Es un pensador, un portavoz de ideas, un transmisor de palabras, un maquinador, un soñador. Un hombre anónimo empujado por instintos básicos: el hambre, la codicia, la lujuria. Una criatura infeliz y perseguida que plantea un reto al Fausto de Goethe. ¿Por qué contentarse con el momento si se puede ir más allá? Cada vez más allá, siempre hacia delante, sin darse cuenta de que el tiempo se ha detenido. Tú también desaparecerás.

COMENTARIO CRÍTICO: 
"Arrogante falacia visual. Una impresionante visión sobre el universo alocado de un escritor de personalidad extraordinaria. La fusión entre dos autores tan destacados y extravagantes, Goethe y Sokurov, ha tenido su feliz encuentro en esta deliciosa interpretación de la obra "Fausto". Un film lleno de significados, elipsis, metáforas, de innumerables detalles visuales, que no solo estremecen y atrapan al espectador dentro de su largo metraje, sino también días despúes, donde la estrepitosa y diabólica obra de Goethe adopta numerosas posturas en la cabeza de aquellos que siente y padecen este extraordinario relato. Escrita con mágica personalidad, dirigida con maestría. Configurada con una factura técnica absolutamente sobresaliente, a destacar no solo la ingeniosa fotografía, sino también el meditado y riguroso montaje, así como la exquisita ambientación, decorados, vestuarios y maquillajes se funden con fuerza para crear un ambiente tenebroso, que presenta lugares, personajes e historias, gracias en parte a la complejidad de un maduro guion, cargados de fuerza y personalidad. La historia de "Fausto" adopta una postura más viva que nunca, en este angustioso relato visual de agudas interpretaciones. Johannes Zeiler borda un atormentado Fausto, pero Anton Adasinsky, consigue algo mítico, diseñar además de interpretar una imagen del diablo hecho humano, absolutamente magistral y memorable. Ellos se unen a un generoso reparto de rostros fundidos en la tiniebla, la angustia, el dolor, la pérdida del tiempo, la muerte y la vejez. Una obra para ser pensaba y meditada. Un terrorífico cuento que sin duda puede generar odios, desacuerdos e incomprensiones, pero que ya queda para la historia del cine, por su mirada única y por su fuerza arrolladora por dar personalidad a una obra tan personal."

NOTA: 9,5(*****)