domingo, 5 de octubre de 2014

Crítica: Boyhood (Momentos de una vida)

"Richard Linklater conocido fundamentalmente por la trilogía "Antes del..." firma una apuesta completamente arriesgada e innovadora, un ejercicio destinado hacer historia por su forma de concepción. El recorrido por la vida de Mason nos traslada a una reflexión sobre el paralelismo entre la vida y el cine, y los límites que los separan, definiendo en última instancia la presencia del fenómeno cinematográfico después de más de cien años de viva existencia. Dejando de lado la premisa de su forma y su comprometido paso a la hora de plantear nuevos caminos a la hora de realizar cine, nos adentramos en una película irregular. Por un lado, asistimos a un ejercicio estimable de dirección capaz de conducir con sorprendente firma visual las más de dos horas y media que dura el metraje, consiguiendo que el ritmo no decaiga en ningún momento y que el transcurso ficticio de esta aventura resulte agradable para los cinco sentidos. Por otro, presenciamos una muestra vacua de la vida. Una aventura de tales dimensiones pedía un análisis más profundo de sus personajes, de sus vidas. Sus historias apenas avanzan, terminan como empiezan, no hay vida en sus acciones. Falta conciencia sobre su sentir, sobre su percepción y sobre sus cambios existenciales. Además hay cierta tendencia a la entrada arbitraria de personajes en la función. Graves carencias que como era de esperar en un director como Linklater son cubiertas por verborrea. Los cambios se dibujan con ciertos iconos contextualizadores a veces excesivamente banalizados y forzados, y la carencia constructiva de psicología de los personajes se compensa con una amalgama de frases existencialistas completamente impostadas y metidas con calzador, lo cual resulta ridículo y nos aleja de forma considerablemente de esta historia humanista. Historia que se queda coja, pues a pesar de sus logros (la dirección ya mencionada, un reparto entregadísimo y creíble donde destacan Patricia Arquette y Ethan Hawke, y un gran ejercicio técnico) su deseo de alcanzar de forma casi tangible el universo de la infancia, de la vida, y en definitiva de la realidad, queda en un fallido intento que resuena a mucho cuerpo y poca alma."
Lo mejor: La postura visionaria de Linklater y el trabajo del entregado reparto.

Lo peor: Sus imposturas como forma de silenciar sus graves carencias emocionales.

 

NOTA: 6,5(***)