miércoles, 5 de diciembre de 2012

Crítica: Las olas



SINOPSIS: En "Las olas", Miguel emprende un camino que lleva esperando sesenta años, desde Valencia hasta un pequeño pueblo en el sur de Francia llamado Argelès, última parada de miles de refugiados hace no demasiado tiempo. Atravesando en su viejo coche un presente desconocido y un pasado arrinconado, busca una cierta reconciliación personal, pero también histórica.

 

COMENTARIO CRÍTICO: 
"Curiosa revisión del pasado y acertada reflexión sobre el presente. Un viaje por carretera que permitirá a un protagonista melancólico definir todo lo que es, y todo lo que ha sido en la vida, mediante un lenguaje de reconcialiación interior. Alberto Morais construye su ópera prima a través de un relato sencillo, pero repleto de significados, de sutilezas, y precisamente detallado gracias a un lenguaje visual exquisito. Pero también Morais se preocupa más en dar forma al tríptico de planos, que en la propia historia que a veces resulta algo forzada. Pretende ser tan cercano, que a veces su discurso suena artificioso. Se preocupa demasiado en pretender dar verosimilitud al relato, que a veces pierde el contorno de la historia, que avanza con difultad, llegándo a ser tediosa. Pero independientemente de este error, propio de un joven realizador, hay que alabar el admirable esfuerzo de Morais en la dirección, y en atraverse a contar una historia de alto contenido emocional, pero también de gran tendencia histórico-política. Morais no solo conjuga los planos, sonidos y la puesta en escena de forma rigurosa, sino que sabe transmitir a sus actores la forma que quiere que estos le den al relato. Carlos Álvarez-Novoa conduce a su complejo personaje de una forma admirable hasta las puertas del cielo, acompañado de otros personajes que gozan de credibilidad, en parte por el notable trabajo conjunto de todo el reparto, donde destaca esa excelente intervención de Laia Marull, que en apenas unos minutos, atrapa toda la atención del espectador, con su perfecta y contenida construcción. Novoa avanza por el relato, muy bien acompañado técnicamente, pues aunque la sobriedad sea la nota distintiva del film, hay un laborioso trabajo de sonorización para conseguir ese clímax de sonidos que emanan de la carretera, y se introducen en el relato como un personaje más, o esa precisión a la hora de dar forma a la luz, que dibuja los planos, así como ese acertado montaje. Piezas que tienen una significación destacada en este debut tan admirable de un realizador con una mirada muy intimista."

NOTA: 7(***)