miércoles, 8 de agosto de 2012

Crítica: Redención


SINOPSIS: Joseph (Peter Mullan), un viudo alcohólico, violento y autodestructivo, encuentra una esperanza de redención en Hannah (Olivia Colman), una mujer muy religiosa, a la que conoce a raíz de un altercado. Al principio Joseph se burla de su fe y da por supuesto que su existencia es muy apacible, pero pronto descubre que la vida de Hannah está llena de dolor y confusión. A medida que su relación se consolida, ambos se dan cuenta de que el amor y la amistad pueden encontrarse incluso en los lugares más oscuros. 

COMENTARIO 
CRÍTICO: 
"Paddy Considine tomando como partida un cortometraje dirigido por él, antecedente directo de este proyecto, da consistencia y forma al tema de la masacre social, aquellas personas que no encontraron el perdón necesario, ni fueron capaces de perdonar, mediante un relato sólido que muestra la necesidad de encuentro y amor mutuo entre los seres humanos. Paddy demuestra ser uno de los realizadores más prometedores con un debut absolutamente estremecedor y desgarrador, que no solo provoca la concienciación, sino que te saca de las entrañas toda la rabia acumulada por la injusticia social. "Redención" combina con habilidad un reflejo bastante crítico de la sociedad, con una historia muy personal de encuentro y necesidad. La construcción técnica del film acompaña en todo momento a esta idea de renacer de las cenizas, gracias a esa fría y penetrante fotografía, la sólida partitura, el perfecto montaje, el delicioso combinado sonoro que marca cada uno de los latidos de esos personajes angustiados, así como la notable ambientación. Cada uno de estos elementos completa un film muy notable, que en cierta manera a veces pide un carácter más descriptivo, más meditado, para entender por completo a sus dos partícipes principales. Dos personajes brillantemente interpretados por dos actores absolutamente desgarrados en cuerpo y alma. Peter Mullan mediante un excelente ejercicio de contención y furia, y Olivia Colman combinando un exacerbado dolor con una mirada de ternura, consiguen que el espectador nunca pierda la complicidad con ellos, consiguiendo que este sea testigo directo de su dolor. La jugada la redondea un perfecto elenco de secundarios, donde destaca de forma soberbia Eddie Marsan, mostrando una imagen repugnante y delirante de una verídica parte de la miseria social. "

NOTA: 8,5(****)