martes, 22 de noviembre de 2016

Crítica: La isla del viento

"Hay cierto temor al retrato de personajes célebres de nuestra historia, lo que ha provocado, en numerosas ocasiones, que los intentos de acercamiento hayan sido pobres y de escaso de interés. La lista de artistas y personalidades que han sucumbido a la insuficiencia de ejercicios cinematográficos y/o audiovisuales es numerosa, y es que en este país, las muestras de consagración hacen que las derivas creativas tomen posturas excesivamente conservadoras, acartonadas y hasta rancias. Esta es la premisa que podría generar cierto temor ante la incursión de Manuel Menchón en un episodio de la vida del gran Miguel de Unamuno. Hablamos de su exilio en Fuerteventura y con ello, de la construcción emocional e intelectual consecuente que supuso este viaje para el literato. No obstante, este curioso ejercicio, a pesar del injusto tratamiento mediático que ha recibido, y de una distribución mejorable, planea con solidez sobre sus cometidos. Estamos ante una película imperfecta, pues se notan ciertas carencias a la hora de adoptar una visión concreta sobre el maestro, o una construcción de la historia a través de sus diversos personajes que en ocasiones se muestra torpe, y que se desvía por numerosos caminos que van hacia al olvido, en vez de a la consolidación de una visión que se preste a la reflexión. Tampoco ayuda la inclusión de ciertos personajes caricaturizados, o cierto maniqueísmo que asoma en los momentos más claves de la película. Pero, con ello, debemos ser conscientes de que esta película más que profundizar en la figura del genio, indaga en la situación de las islas durante aquella época, y en torno a su gente, su vida, y su cultura planea constantemente para plantear una metáfora sobre lo que ha sido y es este espacio de nuestro país. En este sentido, la película gana enteros, y a pesar de sus carencias, construye momentos de absoluta magia y plantea un recorrido etnográfico de gran riqueza artística. En esta senda, es difícil no admirarse por la solvencia de ciertas aportaciones técnicas, como la fotográfica, construyendo un universo de áridas connotaciones, del mismo modo, que abruma el exquisito y milimétrico ejercicio de dirección artística, absolutamente necesario para empaparnos del universo que propone la cinta. La película pule sus valías en las aportaciones de un reparto notable, en el que sin duda, persiste y con fuerza, la expresión, las palabras y las matizaciones de una composición memorable. José Luis Gómez, en su papel de Unamumo, compone con brillantez un ejercicio memorable que nos acerca con valentía a las inquietudes de un genio y nos posiciona en la dialéctica de una época, que persiste en nuestro imaginario, y que se actualiza de forma constante ante el temor de nuestros días."
Lo mejor: Un brillante José Luis Gómez, y una exquisita dirección artística.

Lo peor: Los desbarajustes de un guion que derrapa continuamente.


NOTA: 6,5(***)