miércoles, 27 de agosto de 2014

Crítica: Grace de Mónaco

"Si hay que señalar uno de los biopics que más expectación ha generado, sin duda habría que destacar la historia de Grace Kelly convertida en princesa de Mónaco. Una obra que desde el comienzo de su preproducción ya empezó a gestar una importante y ruidosa balsa de expectaciones en torno al relato de esta peculiar princesa. Pero Olivier Dahan, quien ya dirigiera con acierto la biografía de Édith Piaf, naufraga en este intento de dar forma a la historia de ciertos años de la vida de la actriz. El film no sólo cae en los clichés típicos y manidos del biopic rancio, sino que endulza y aligera en demasia este nuevo reto. Todo parece envuelto por un aura de dulzura que empacha y nos aleja completamente de la profundidad emocional de la historia, la cual se presenta como un ejercicio puramente estético. Las sugerentes opciones que ofrece este relato se desvanecen entre pompa y más pompa. Todo se presenta cargado hacia el exceso pero a la vez insustancial y anodino. Dahan tampoco salva el juego audiovisual, pues su abuso de los primeros planos y de ciertos juegos generales nos hacen entender los lacrimógenos objetivos que pretende. Su abuso de los encuadres extremos nos hacen entrever lo perdido que se encuentra entre tanta pomposidad. Aún con ello, la película no fracasa del todo, ya que su excesiva corrección carente de cualquier riesgo no le impide naufragar del todo, así como ciertos elementos que dan consistencia a la insípida composición que se nos presenta. Técnicamente la película es exquisita, destacar la bella partitura, la acertada paleta de colores, y sobre todo el rico trabajo de ambientación, sobresaliendo el excelente vestuario. Por otro lado, el trabajo de los actores se presenta muy limitado por una construcción de personajes completamente estereotipada, aunque si hay que salvar dos labores bastante estimables. Por un lado, tenemos a una Paz Vega radiante que en su breve intervención aporta fuerza y calor a la frialdad de la cinta y por otro lado una Nicole Kidman que hace la película suya. Si realmente merece la pena aguantar ante la pantalla es por ella, su trabajo entregado, emocionalmente desgarrador y repleto de matices es la gran joya oculta de una película decepcionante sobre un personaje bastante curioso."
 
Lo mejor: Nicole Kidman y la belleza del vestuario.


Lo peor: El conjunto de la cinta es tan ligero que resulta anodino.




NOTA: 5(***)