lunes, 11 de noviembre de 2013

Crítica: La bicicleta verde

"La primera película de Arabia Saudí es dirigida por una mujer". Este es el titular y la carta de presentación de este film curtido en unos territorios donde el cine y en general la cultura, además de sumidos en la pobreza, viven privados por un régimen de censura bastante severo, de acuerdo a sus anquilosadas tradiciones, marcadas por la religión islámica. La realizadora Haifaa Al-Mansour demuestra una gran valentía al retratar la vida de Wadjda, una niña que gracias a su carácter emprendedor y experimentador se revela contra los pilares de un régimen en plena decadencia moral. Wadjda, además de ser diseñada como un personaje curioso, una mirada infantil a la vida, es un alegato en contra del fanatismo religioso, es un grito a favor de la libertad de expresión y una lucha por preservar valores universales y condiciones de igualdad que son apagadas por los principios de ese arcaico país llamado Arabia Saudí. Pero independientemente de sus valores históricos y sociales, no hay que perder la noción de que estamos ante una obra cinematográfica, y como tal debe ser valorada dentro de los principios fílmicos. A pesar de su bellas imágenes, fotografiadas con elegancia y eficacia, la cinta no deja ser ciertamente bastante rudimentaria. A parte de que no hay una gran trama narrativa, y de que unos personajes complejos se enfrentan a otros estereotipados, su expresividad visual es algo monótona. Aunque las imágenes ayuden a conseguir ese bello mensaje de optimismo que la directora quiere transmitir, se conforman dentro de un abánico que define un discurso audiovisual bastante lineal, no hay arrojo emocional, grandes aventuras o ferocidad visual. La película avanza con ritmo, pero sin desplegar demasiada fuerza, dejando la sensación de una historia valiente más por sus circunstancias históricas que por su riesgo narrativo y visual. Con ello, "La bicicleta verde" sigue siendo una buena cinta con un mensaje bien elaborado, una dirección prudente pero eficaz y un remarcable ejercicio interpretativo. Todo el reparto ofrece una gran credibilidad para que la película resulte lo más honesta posible. Pero sin duda, la nota fuerte la pone esa niña de mirada inquieta llamada Waad Mohammed que nos regala todo un ejercicio de humanidad al servicio de este manifiesto a favor de la libertad y la igualdad. Una obra generosa y valiente bajo una mirada aún inmadura, aunque prometedoramente preciosista."
 
Lo mejor: Su valentía y la mirada inquieta de Waad Mohammed.


Lo peor: Un discurso narrativo y visual bastante rudimentario.



 
NOTA: 7(****)