sábado, 22 de diciembre de 2012

Crítica: El dictador



SINOPSIS: El General Almirante Haffaz Aladeen(Sacha Baron Cohen) es un dictador capaz de arriesgar su vida para impedir que la democracia se establezca en el que país al que oprime tan amorosamente y con tanto cariño. Rico en petróleo y bastante aislado, el estado norteafricano de Wadiya lleva siendo gobernado por el vehemente anti-occidental Aladeen desde que éste tenía seis años, cuando fue nombrado Líder Supremo tras la desafortunada muerte de su padre, muerto por desgracia en un accidente de caza, alcanzado por 97 balas y una granada de mano. Desde que accedió al poder absoluto, el consejero de más confianza de Aladeen es su tío Tamir(Ben Kingsley), quien ejerce de Jefe de la Policía Secreta, Jefe de Seguridad y Proveedor de Mujeres. Por desgracia para Aladeen y sus consejeros, el muy vilipendiado Occidente ha comenzado a meter las narices en los asuntos de Wadiya, y las Naciones Unidas han sancionado repetidas veces al país en la última década, pero el Dictador no va a consentir que un inspector del Consejo de Seguridad entre en sus instalaciones secretas de armamento...¿es que acaso no saben lo que quiere decir "secreto"? Pero después de que un intento de asesinarle le cueste la vida a otro de los acólitos del Líder Supremo, Tamir convence a Aladeen de que vaya a Nueva York a solucionar la cuestión de las Naciones Unidas.

COMENTARIO 
CRÍTICO:  
"Larry Charles y Sacha Baron Cohen vuelven a unirse para dar rienda suelta a su agresivo humor, que ya demostraron en las obras que compusieron anteriormente. Esta vez, el sarcástico relato retrata, acudiendo a una sátira agresiva, las relaciones internacionales de Estados Unidos, y en torno a esta simple conexión la feroz escritura de Baron Cohen aniquila y expone cada uno de los defectos de esa endiablada sociedad americana que se retrata en esta película. El pudor desaparece por todas las vertientes en esta crítica ardiente que ridiculiza numerosos aspectos que se intentan ocultar de la actualidad mundial. El humor está compuesto de forma ingeniosa, los diálogos son chispeantes, y la película avanza con ritmo y decidida de lo que cuenta y como lo cuenta. Cierto es, que una tendencia maniquea, y una caricaturización de los personajes arruina en ciertos momentos la credibilidad de la narración, puede que también en ocasiones la película se vuelva simplona y que los personajes actuen como marionetas al antojo del chiste oportuno, pero el gran valor de "El dictador" reside en su riesgo, en su fuerza transmisora y en su bestialidad a la hora de contar todo lo que quiere, y de una manera brutal. Técnicamente bien resuelta, y con un eje interpretativo fuerte como Sacha Baron Cohen, secundado de forma notable por Ben Kingsley, el film se mueve hacia un camino, que más allá de querer ofrecer un rato alegre y ameno, intenta sacudir la conciencia sobre los horrores que día a día el mundo sufre, sin que seamos consecuentes de lo que está ocurriendo. En este cometido, esta obra funciona bastante bien."

NOTA: 7(***)