jueves, 24 de noviembre de 2016

Crítica: El hombre de las mil caras

"La hazaña de Alberto Rodríguez se ha consolidado en apenas unos años. Ya es claramente unos de los realizadores claves de nuestra filmografía, con un nivel de consideración tanto nacional como internacional. Cada apuesta, cada proyecto que aborda levanta un umbral considerable de expectativas, y no es para menos, ya que todas las enmiendas que lleva a cabo tienen algun tipo de interés, que en algunos casos cataliza en películas de gran maestría narrativa y técnica. Basta con no olvidarse de esa joya que empezó a vibrar en las pantallas hace unos dos años. Su última apuesta planea sobre la aventura que emprendió Francisco Paesa en su venganza contra el gobierno español, en un ejercicio en el que resaltó de forma acusada la figura de Luis Roldán. Toda esta historia es construida gracias al buen pulso de Rodríguez que dibuja una muestra de firmezas audiovisuales y de gran empaque técnico, lo que facilita su ritmo y su destreza. No obstante, los caminos de su narrativa desechan las opciones más interesantes para atender a efectismos de la hazaña. Es decir, la película perfila las grandilocuencias del hecho histórico, acumulando nombres, datos, fechas y demás contenido, lo que al final acaba provocando cierta indiferencia ante el exceso y la mal consecución del mismo, frente a cierto minimalismo que hubiese resaltado en definitiva el interés de la aventura: el desglose psicológico de dos personajes tan complejos como Paesa y Roldán. Se atisban las ganas de poder haber asistido a una apuesta que con posibilidades hubiese optado por caminos más firmes, en vez de atender a cierto barroquismo para un supuesto impacto mayor (y de este modo, apelando a un público más numeroso). En todo caso, la aventura se sigue con comodidad y uno admira las destrezas de un Carlos Santos más sólido que nunca y sobre todo, la maestría de ese genio llamado Eduard Fernández, que compone con brillantez un Paesa, objeto de contradicciones, otorgando de este modo entereza y vida al relato frente al desdibujado plantel de personajes e historias que configura la película en pro de otros objetivos menos afinados."
Lo mejor: Eduard Fernández, componiendo un Paesa memorable.

Lo peor: La falta de consistencia del conjunto y el desdibujado plantel de personajes.

NOTA: 6,5(***)