miércoles, 30 de octubre de 2013

Crítica: Vivir es fácil con los ojos cerrados

LXI FESTIVAL DE SAN SEBASTIÁN 2013:
"Vuelven los años oscuros de nuestra historia reciente, pero esta vez con un relato peculiar. Un cuento diferente, optimista, esperanzador, una pequeña aventura que se convirtió en homenaje a la lucha por una educación mejor, por un país mejor, en unos años en los que el analfabetismo era uno de los mayores problemas de España. La historia de Antonio en su búsqueda de John Lennon, rodeado de dos jóvenes, reflejos opuestos de una juventud reprimida, representa el querer vivir con valentía, sabiendo que aunque el camino sea difícil la meta es siempre un auténtico placer, y más cuando los esfuerzos se empeñan en construir un mundo mejor, de ahí la bonita metáfora del título de esta película, que juega con la mítica sinfonía del "Beatle" más conocido. La aventura de este profesor es la de aquellos héroes silenciosos, que con su pequeñas acciones repletas de honestidad han convertido los pequeños detalles en grandes esperanzas. David Trueba nos ha querido contar este relato con el optimismo de su personaje, con fugacidad, ritmo, emociones. La película sobrevive a muchos clichés y maniqueísmos, aunque eso no evita caer en ciertos juegos cómicos trillados y manidos. Aún así con sus momentos delirantes, esta obra se define más bien como una amalgama de emociones que navegan entre la comedia y el drama, y nos hacen reír y llorar con la misma intensidad. Pues la honestidad de esta propuesta asusta. Con sus defectos, con ciertos recursos de estereotipación, con frases manidas, y chistes repetidos, la cinta consigue ser fuerte y saca lo mejor de sí gracias a su honestidad. Sin grandes logros técnicos, salvo por una preciosa paleta cálida de colores y una agradable música, la película confía sus posibilidades en un reparto bastante equilibrado, donde ciertos actores consiguen trabajos realmente memorables. Si Natalia de Molina desborda frescura y desparpajo y Ramón Fontserè compone con aplomo e ingenio un personaje que daría para toda una película, las palabras mayores se las lleva un Javier Cámara absolutamente exultante. Una muestra de humanidad, coraje y valentía que pocas veces se ve en el cine. Cámara ofrece todo un recital interpretativo con un personaje de complejas dimensiones, que le ha posibilitado brillar con luz propia dentro de esta fábula tan luminosa. Un film que merece ser visto, reflexionado y vivido, porque sus ráfagas de verdad no nos vendrían mal en esta época tan equívocamente hipócrita."
 
Lo mejor: Un Javier Cámara absolutamente extraordinario.

 
Lo peor: Ciertas posturas cómicas manidas y prescindibles.



NOTA: 7,5(****)