martes, 24 de diciembre de 2013

Crítica: La gran belleza

"La búsqueda de la perfección dentro de los esquivos muros de lo imperfecto ha sido una latente obsesión a lo largo de la historia del arte. El camino hacia lo puro, hacia lo auténtico, hacia lo superlativo, hacia la gran belleza ha edificado verdaderas joyas que por su imperfectas formas han alcanzado el adjetivo de lo sublime. Una continua paradoja que ha invitado a la reflexión de numerosos téoricos y amantes del arte que han indagado en esta necesidad de abstracción para encontrar el significado de la verdadera belleza. Camino de sólida insistencia y vida al límite, planteada por la riqueza expresiva de Jep Gambardella, un amante de lo prohibido que en su imperfecta agonía llega a dar sentido a su existencia, aún insatisfecha por no alcanzar el verdadero sentido de la auténtica belleza. Su inquieta mirada viaja por la bella poesía de la Roma clásica, que aturdida por las renovadoras miradas, en las que tiene cabida la hipocresía más absoluta y el continuo juego de espejos, intenta esconder entre sus muros y sus silencios el significado de lo imperfectamente perfecto. Las continuas referencias a los grandes del arte, las puras palabras bellamente acotadas, las imágenes colmadas de una poesía insólita y esa mirada rebelde, desafiante de Jep conforman esta joya maravillosa. Una película de una mirada exquisita de Paolo Sorrentino que imprime con inteligencia una madurez expresiva a las imágenes que pocas veces se prestan a un desafío tan vertiginoso como está incansable navegación en los mares de la pureza artística. La técnica, confinada por un perfecto tapiz fotográfico, un extraordinario montaje y una hermosa ambientación, se ofrece a un ejercicio realmente vibrante conducido bajo la visionaria batuta de Sorrentino, que pasa con astucia de un juego de imágenes festivas, rodadas de forma brillante, a un recorrido por la elegancia más pura, en un firme camino sin aspamientos. Su extraordinario talento se funde con la estupenda madurez de Toni Servillo que se entrega a este Jep Gambardella de forma extraordinaria. Su labor enriquece con creces cada imagen de la película. Sus palabras, sus gestos, su mirada, su desafío, hacen vibrar cada secuencia, coronándose como uno de los mejores trabajos interpretativos del año. Su valiente aportación, arropada por un generoso reparto, entrelazan las piezas de esta pieza de orfebrería, incansable en su reflexión, y completamente entregada en sus imágenes a ese camino inquieto e interminable hacia la gran belleza."

Lo mejor: Su poesía y su belleza.

 
Lo peor: A veces resulta difícil establecer conexiones narrativas con las ideas reflexivas sobre la búsqueda de la gran belleza.


NOTA: 9,5(*****)