miércoles, 20 de noviembre de 2013

Crítica: La herida

"Llegaba al Festival de San Sebastián como casi invitada en una sección oficial con grandes nombres del panorama cinematográfico reciente, pero al final no solo se convertía en una de las películas más laureadas del festival, sino también, en una de las más premiadas al cosechar dos premios "gordos" del palmarés oficial. Este fue el punto de partida de ese camino tan prodigioso que ha seguido la ópera prima de Fernando Franco. Un camino que comenzó en silencio, y que está provocando mucho ruido y ruido del bueno, y atención a dentro de unos meses. Pero efectivamente, poco es el ruido que se haga cuando el resultado es realmente satisfactorio, y así lo consigue esta dura "herida". La película se adentra en la mirada de una persona enferma, recorre su vida, sus miedos, sus alegrías, en definitiva, la desnuda emocionalmente y valora las actitudes de todos aquellos que la rodean, mostrándose completamente indiferentes y egoístas ante la dificultad que atraviesa, y todo ello plasmado con una veracidad, una honestidad y una valentía que abruman. La atmósfera de esta historia resulta axfisiante, nos ahoga por la verosimilitud que desprende y por la caracterización tan conseguida de un problema dentro de una sociedad realmente enferma. Esta obra que se lanza sin tapujos hacia el espectador, plantea la difícil vida de Ana, y pretende sumergirnos en su mundo y lo que lo conforma día a día. Esta inmersión no busca la compasión, ni la lágrima, ni el llanto del espectador, sino que plantea cuestiones morales que abarcan desde ámbitos más particulares a otros más generales, tal como la que plantea la duda sobre el individuo o la colectividad con respecto al valor de una sociedad. Cuestiones que hacen que sigas inmerso en una obra de una humanidad inmensa, pero a la que en cierta manera se le echa en falta una trama más elaborada, una historia más desarrollada. Carencia que en cierta manera, le impide brillar más. Aunque a parte de esta falta de argumento sólido, la obra de Fernando Franco es exquisita a muchos niveles, y se conforma como una de las apuestas más arriesgadas del cine español reciente. Sin grandes logros técnicos, aunque eficaces en todo momento, con un guion sincero y una dirección visionaria, la película deja su peso sobre esa Ana valiente que lucha sin perder la esperanza aunque las circunstancias siempre vayan en contra. Hablamos de Marián Álvarez, que lidera un reparto a muy buen nivel, y que consigue un trabajo absolutamente extraordinario. Sin ella, este film no sería lo mismo, no funcionaría igual, no aportaría la misma humanidad, porque su trabajo es intachablemente sobresaliente, no hay un gesto en valde, una lágrima o una mirada forzadas. Su naturalismo y su coraje merecen ser alabados por todos los premios del mundo, pues pocas veces un personaje de esta complejidad psicológica es tan maravillosamente trabajado por una actriz gigantesca, como lo ha demostrado Marián. Ella, de forma admirable, es nuestra mirada, nuestro corazón, nuestra mente en un mundo de egoísmos y crueles intenciones retratado por una obra difícil de ver, por su realismo pesimista, pero sin duda admirable por su solvencia ante el riesgo de retratar esta difícil situación."
 
Lo mejor: MARIÁN ÁLVAREZ, tremendamente gigantesca.

 
Lo peor: Su pesimismo y su carácter descriptivo pueden alejar a cierto tipo de público.


NOTA: 8,5(****)

1 comentario:

Xavier Vidal dijo...

Sin duda, fue la apuesta más arriesgada de Donosti, y más pudiendo estar en una sección paralela. Pero no sólo mereció estar entre los grandes, sino que su proyección a final del festival sabía a estrategia para premiarla (era evidente que era la mejor interpretación femenina del certamen).

Viéndola dos veces, sorprende la recia descripción del personaje, eso aunque lo esencial nunca se cuente (¿qué pasó con sus padres, por ejemplo?). De toda la ola de 'nuevo cine español', es la más reconocible por parecerse a Dardenne y a cierto cine social y europeo. Ojalá tenga en los Goya el lugar y los premios que se merece, :)

¡Saludos!