miércoles, 9 de abril de 2014

Crítica: Nymphomaniac: Volumen 1 y 2

"¿Cómo responder a las irreverencias de un realizador tan sumamente agresivo y arriesgado en su discurso?
Pensaba y sigo pensando que esta cuestión sigue planteando un paradigma interesante sobre la forma de hacer cine, y en general arte, que deriva en otro cuestionamiento sobre la actitud de consumo del mismo en la época imperante. Lars Von Trier, políticamente incorrecto hasta el extremo, y genio en su complejo mundo, sigue yendo un paso más adelante, no sólo en la función que le compete, sino también en la construcción psicosocial a través de las diversas herramientas comunicativas. Sus planteamientos, aunque silenciosamente emitidos, conforman un halo de preguntas que atacan a la sociedad y la someten a su autojuicio. Parábola social firmemente compendiada mediante un ejercicio cinematográfico que fiel a las mayores innovaciones lingüísticas las utiliza en su provecho y avanza un paso más, dejando atrás numerosos discursos pretendidamente rompedores. Esta polémica misión agudiza sus cuestiones en la nueva obra del director danés. Una película, una obra, que ya desde el inicio de su construcción confirmó la hipócrita mirada de los que la tachan por varias cuestiones. Es realmente interesante analizar como la película y las reacciones de gran parte de la masa ante ella, incluso sin haberla visto, desglosan la involutiva postura de esconder la realidad bajo equívocos y absurdos argumentos que caen sobre su propio peso, pero que aún se intentan sostener para mantener una estúpida moralidad, que cada vez es más absurda en sus principios y argumentos. Un film que adopta dos momentos claves, por ello en cierta manera la decisión de su división, ya no sólo por un interés en su distribución comercial, sino también con la intención de perfilar con detalle cada una de las caras de un mismo juego. Una primera vertiente más cómica, más satírica, más socarrona y una segunda parte más dramática, más oscura, más cruel y más dolorosa. Las dos posturas se comunican para funcionar como una sóla pieza que se cuestiona hasta el mínimo detalle de nuestra construcción cultural a lo largo de los siglos, utilizando la sexualidad como ese elemento que camina en la cuerda floja entre el animal y el ser humano, entendido como producto fundamentalmente cultural. La fidelidad a nuestra cultura y la fidelidad a nuestra naturaleza tambaleándose en ese fino puente que las une. Un análisis profundo que camina entre la psicología, la filosofía y el propio sentido común para desmenuzar en detalle todos los errores que nos definen socialmente, cuestionando hasta la terminología de lo social. Una labor arriesgada, autocrítica, y conciendada en seguir rompiendo moldes. Una postura casi necesaria en una obra visualmente hipnótica. Una obra que al principio, en su sátira sangrante, dibuja con aciertos visuales, y un rompedor lenguaje un puzzle vibrante, atronador y muy heavy y que en su segunda parte indaga en las llagas con menos acierto que su postura cómica, pero con una entereza que prosigue la firme tarea perseguida por la obra en su conjunto. No es una obra maestra, quizás esa segunda parte lastra ese cometido, pero si una película para la historia. Pues su absoluta complejidad está ahí, su magia lingüística es admirable, la fuerza de un director personalísimo la ilumina en cada plano, la brillantez técnica la redondea(Extraordinarios trabajos de fotografía, montaje y sonido) y su reparto nos regala un trabajo coral sobresaliente, destacando una Umma Thurman abrumadora y una Stacy Martin arriesgada y valiente que ha llegado para quedarse. Estos son muchos de los logros de una joya indiscutible que está condenada a ser odiada o admirada, sin apenas términos medios, a la que el tiempo pondrá en su lugar. En la época en la que vivimos de absoluta incertidumbre y frívolas contradicciones es de alabar que un realizador se atreva a construir discursos complejos pero a la vez muy directos en su forma de apelar la atención del espectador. "Nymphomaniac" es eso y mucho más, es una pieza presente, apelante, destructiva, hardcore, apasionante y muy profunda. Es el análisis de la inexistencia de nuestra existencia en el tiempo dudosamente existente."
Lo mejor: Su poderoso discurso y su atronador lenguaje.

Lo peor: La incomprensión a la que estará sometida por enfrentarse a la dañina hipocresía social.



NOTA: 9(*****)

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