martes, 19 de marzo de 2013

Crítica: Un asunto real

SINOPSIS: “Un asunto real” nos relata una épica y dramática historia de amor basada en hechos históricos, la verdadera historia de un hombre normal que conquistó el corazón de una reina y empezó una revolución. Centrada en el triángulo formado por el cada vez más loco Cristián VII de Dinamarca, su médico —el idealista e ilustrado Johann Friedrich Struensee— y la joven reina Carolina Matilde, la película nos muestra la apasionante vida de unos valientes idealistas que lo arriesgaron todo por la liberación del pueblo, y, sobre todo, el emocionante y prohibido romance que cambió a toda una nación.

COMENTARIO CRÍTICO: 
"Abordar la historia siempre resulta un ejercicio realmente interesante, pero a la vez complejo y dificultoso. La necesidad de viajar hasta épocas muy díficiles de contextualizar, u momentos extrañamente descifrables, hace aún más complejo el trabajo de ficcionar, jugando con la realidad de los hechos. En este sentido la historia juega a favor, pero también en contra. Hay que saber matizar, cada detalle, cada decisión, cada momento histórico, así como las historias bilaterales que acompañan y definen el hilo conductor de los hechos históricos. Este film danés, de Nikolaj Arcel, ha caído en errores comunes dentro del género histórico, y son el maniqueísmo excesivo de personajes, la estructuración tan abismal y fría que se crea entre bandos, así como la aceleración de acontecimientos y el escaso tratamiento de los cambios emocionales y psicológicos que experimentan los artífices de la historia. Errores que provocan que un guion con buenas frases, se desinfle poco a poco, debido a una fragmentación tan artificiosa de carácter ideológico. Esta escasa dedicación a cada uno de los elementos emocionales del conjunto de historias y sus personajes, provoca una pérdida de credibilidad considerable, así como un excesivo tedio. Por contraste, el relato utiliza un lenguaje visual elegante y muy refinado. Cada plano esta medido al detalle, y goza de una armonía sobrecogedora. La película hace que te deslices por esa delicada y fina sábana de seda que elabora mediante su exquisito aporte visual. Esta gran labor se la debemos a un excelente director, que mide cada sombra expresiva y cada encuadre definitivo para conseguir sus objetivos, así como a una brillante fotografía dulcemente compuesta, y a una ambientación realmente extraordinaria, vestuarios perfectamente diseñados y elaborados se funden con los excelentes decorados y la acertada caracterización. Esta perfecta conjunción de elementos que pulen una deliciosa puesta en escena, enmarca a unos personajes que cobran vida gracias a unos acertados Mads Mikkelsen y Alicia Vikander, una despiadada e imponente Trine Dyrholm, pero especialmente un todopoderoso Mikkel Boe Folsgaard, que destaca soberanamente gracias a una mezcla de locura y poder, que deja abrumado al espectador, dando una lección magistral de interpretación. Pocas veces la locura ha estado tan bien definida y medida. Una historia de un rey que no supo reinar, de una reina destronada, y de un médico que quiso cambiar el mundo, elaborada de forma ligera, pero contada visualmente con elegancia y armonía."

NOTA: 7,5(****)