miércoles, 25 de julio de 2012

Crítica: The Mirror Never Lies

 
SINOPSIS: Un espejo y el mar son los dos elementos en torno a los que gira la vida de Pakis, una niña de doce años que vive en Kampung Bajo, un pueblo pesquero situado en Wakatobi, al sureste de la isla de Sulawes. El espejo es un regalo de su padre, desaparecido en el mar, y el mar es el medio de vida de su familia. Tras la pérdida de su progenitor, Pakis trata de rememorar un viejo ritual llamado “Bajo” que le permita, usando el espejo y el agua, ver a su padre a través de los reflejos. Un día, un investigador de delfines, Tudo, llega al pueblo y se introduce en su vida y en la de su madre. Mientras los cambios se siguen sucediendo en la localidad, y las mareas y tormentas se tornan más impredecibles y peligrosas, Pakis redobla esfuerzos con su amigo Lumo para encontrar respuestas en el mar. 

COMENTARIO CRÍTICO: 
"Interesante instantánea sobre una situación social que prevalece en el mundo. La imagen quebrada de aquellas personas que a lo largo del globo arriesgan su vida para poder sobrevivir. Este cuento es un homenaje a la valentía, la superación, la capacidad de avanzar sin olvidar. Todos los personajes de este relato se enfrentan como pueden a la vida que les ha deparado el destino en una zona muy pobre. Bajo la luz de una fotografía realmente ingeniosa, donde luz y oscuridad se dan la mano bajo el baño del mar, y con el respaldo de ese juego sonoro, que mima los silencios y los pequeños detalles, este film consigue que algo cotidiano adopte una forma ficticia interesante. Estos dos aspectos constituyen los dos pilares de una película que se hace pesada, insistente y donde las interpretaciones a veces rozan el límite de la sobreactuación, pero que merece la pena como testimonio de un mundo desconocido, y que arriesga su vida para poder seguir adelante."


NOTA: 6,5(***)