jueves, 18 de junio de 2015

Crítica: 10.000 noches en ninguna parte

XVII FESTIVAL DE MÁLAGA. CINE ESPAÑOL:
"Sueños perdidos, caminos ansiados, miradas encontradas, sabores lejanos, luces apagadas y silencios mimados, dirigidos hacia un destello de luz. Ese pequeño ápice de esperanza que nos haga vislumbrar la belleza del mundo que habitamos, de la tierra que pisamos y de la vida que queremos. Viajar lejos, muy lejos para transitar senderos nunca encontrados, en un deseo de obviar nuestras heridas abiertas ante el mundo. Sangre derramada que se seca en su discurrir por una piel erizada ante el abrigo salvaje del viento huracanado que atraviesa cada una de las etapas de nuestra vida. El ser humano es frágil, y de esa fragilidad surge su imperfecta perfección, en su valeroso crecimiento ante los espinosos rosales del destino. Mirar con belleza cada paso que damos, ante la dolorosa humanidad de la vida, es sentir el cielo cerca de nuestras manos, es sentir nuestros sueños materializados en el deseo de lo bello, es llorar ante la vida, y por la vida, porque a pesar de su eterno abrazo de amargura, siempre, siempre, siempre, nos cobija bajo una dulce sonrisa. Sobre estas reflexiones, Ramón Salazar, visionario imaginero visual, compendia un ejercicio expresivo de dolorosas inmersiones y bellos deleites visuales. Su círculo de episodios y entregas humanas cierra con admirable acierto el discurrir de los sueños en su contradictoria relación con la realidad que nos acontece. Con un gran dominio de los episodios labrados como si fuera un maestro de orfebrería, desde un punto de vista formal y temático, fragua un viaje alucinante, de emociones encontradas, de experiencias vividas...todo ello bajo la poderosa entrega de un reparto en estado gracia, donde brillan con luz propia un creativo Andrés Gertrúdix, una hipnótica Najwa Nimri y una extraordinaria maestra llamada Susi Sánchez...su desgarro emocional abrillanta una película que va más allá, en sus imperfecciones, para construir una emocionante metáfora sobre el ser humano. Una epopeya floreciente en el más bello lirismo, que no se olvida de lo más importante, de la vida, porque estamos vivos, no olvidemos que lo estamos..."
Lo mejor: La belleza del viaje, y una extraordinaria y entregada Susi Sánchez.

Lo peor: Ciertos episodios no terminan de encajar a pesar de la emoción del trayecto.


NOTA: 9(*****)