lunes, 11 de abril de 2016

XXX Premios Goya. Reseñas:

Amama:
"Si la temporada pasada asististimos a la clara consolidación de la nueva ola de cine vasco, gracias una película tan sugerente como "Loreak", una vez más el interesante discurso latente vuelve a tomar forma gracias una obra muy estimulante. Asier Altuna, defensor de un cine muy local, y bastante arraigado, dentro de un determinado marco costumbrista, vuelve a perfilar una obra de interesantes repercusiones. Una película muy concreta, pero a la vez capaz de explorar matices muy universales. La lucha entre pasado y presente, entre generaciones, entre rituales culturales, dan forma a un ejercicio de interesante exploración audiovisual, capaz de crear una atmósfera que consigue sumergirte en su espiral de metáforas. Metáforas que a veces se antojan repetitivas, excesivas en su intento de subrayar las expresiones utilizadas. Lo que aspiraba a refinar con sutileza un mensaje de profundas dimensiones, adquiere la dimensión de lo inoportuno, al desequilibrar y explicitar en exceso una película que pedía un tratamiento muy diferente. No obstante, su virtuosismo audiovisual, apoyado por un notable ejercicio técnico, y unos actores impagables (impactante mirada de Amparo Badiola) merece ser tenido en cuenta."

NOTA: 6,5(***)


Anacleto: Agente secreto:
"Se viene advirtiendo desde hace unos años la grata recuperación de la comedia española, que había mermado su calidad con su entrada en el nuevo milenio. También se viene asentando a Javier Ruiz Caldera como uno de los maestros de la misma, en esta nueva oleada. Este realizador, de igual modo, se antoja como unos de los más honestos de nuestra filmografía, acudiendo a un tipo de comedia bastante simplona, pero efectiva. Sus aspiraciones se cubren enormemente, razón que pocos directores pueden afirmar, al perderse sus películas entre pretensión y pretensión. La adaptación de las aventuras del personaje creado por Vázquez Gallego, consciente de su simpleza y cierto sinsabor en sus formas y contenidos, atiende a cotas de entretenimiento muy efectivas, lo que hace admirar la solidez con la que Ruiz Caldera defiende sus productos. Productos que además se presentan con una excelente factura técnica, como ocurre con este, y además, en este caso concreto, con actores muy inspirados: Imanol Arias y Quim Gutiérrez componen un padre e hijo, respectivamente, para el recuerdo."

NOTA: 6(***)


Felices 140:
"Alejándose de su tonalidad habitual, Querejeta perfila una película de interesantes matizaciones. No sólo hablamos de lo ya sabido y asentado, es decir, el magnífico salto de géneros que experimenta la película, sino también su comunión entre el análisis humanista y la crónica sociopolítica. La película entre sus muy bien construidos personajes y una más que afilada perfilación de diálogos esconde estas derivas, que se camuflan bajo el abrigo de lo cotidiano. Y en ello reside la grandeza del film: sus múltiples lecturas permiten degustar una película que a priori parece más simple de lo que realmente es. Querejeta junto a Santos Mercero define esta crónica negra sobre la realidad que nos acontece con absoluta solvencia, aunque sus líneas no siempre están bien dirigidas. Se echa en falta más pulso en su enmienda como directora, a pesar de lograr su película más sólida en años. Con ciertos peros y un buen ritmo, hay algo indudable, y es que reunir tanto talento interpretativo en un sólo ejercicio de metraje no es tarea fácil. La absoluta magia del reparto (extraordinaria Marián Álvarez) aporta la garra y la credibilidad que este particular experimento en la obra de su realizadora requiere."

NOTA: 7(****)

El desconocido:
"En los últimos años la industria patria se ha puesto las pilas en cuestiones de género, consiguiendo desarrollar películas absolutamente admirables. Ahora, una vez consolidada esa afrenta, estos productos de aspiraciones más comerciales intentan hacer una llamada a ese público que los sigue para redirigirlos a través de sus fórmulas hacia entramados más complejos. En esta dicha se incluye el deseo de hacer balance de la situación sociopolítica del país, sin perder los rasgos característicos de este cine más industrial. Vaca Films apuesta por este tipo de cine año tras año, y eso se contempla en el sugerente debut de Dani de la Torre, que si bien aprovecha todas las buenas artes del mejor cine de acción, es incapaz de tomarle el pulso de forma sólida a la cuestión sociopolítica. Las derivas del guion, la construcción de personajes, y ciertos matices de la trama, si bien arrancan con entereza, se van desmoronando ante el deseo de introducir de forma forzada una crítica subrayada y muy maniquea. Por lo que al final ese objetivo añadido no alcanza sus cotas más altas, y la enmieda se queda reducida a una buena película de acción, de ritmo trepidante, bien dirigida y de notable factura técnica. Esto último, no obstante, encuentra su mayor flaqueza en un trabajo de sonido, que si bien no es malo, podría haber dado resultados mucho más satisfactorios. Contemplación aparte merece la excelencia de un reparto que da lo mejor de sí, desde la entereza de Elvira Mínguez, pasando por las espléndidas revelaciones de Paula del Río y Marcos Sanz, hasta finalizar con el auténtico "Tour de Force" que emprende Luis Tosar, enfrentado a otro magnífico Javier Gutiérrez. Ellos son el rasgo de personalidad de una cinta, que si bien es eficaz, le falta definición por todos lados."

NOTA: 6,5(***)


Ma ma:
Hay cierto número de directores, que con cada rodaje, estreno, en definitiva con cada proceso creativo provocan una gran expectación. Uno de ellos, muy admirado por su particular orquesta visual, es Julio Medem, que en los últimos años ha decepcionado enormemente con películas que en vez de aprovechar su poesía para hacer retratos capaz de vencer la frontera de lo efímero, la han utilizado para construir forzadamente vehículos lacrimógenos. La última incursión cinematográfica del realizador vasco prometía una vuelta muy interesante, por numerosos motivos obvios, entre los que se encuentra la clara influencia de Penélope Cruz, y las derivas de un tema muy sugerente. No obstante, al contemplar este particular retrato de la enfermedad y de la valoración de la vida que tenemos, uno se siente claramente dividido, pues la clara infuencia audiovisual de Medem impregna cada fotograma consiguiendo una película de arrebatadora belleza, pero al mismo tiempo, el material narrativo es muy pobre, creando personajes, situaciones y diálogos tan impostados, que lo que merecía ser observado entre la admiración y el dolor, acaba sucumbiendo al ridículo más espantoso. Si bien la premisa es acertada, las decisiones que hacen avanzar la trama tropiezan una sobre otra hasta derivar en el auténtico despropósito final. En constraste, el virtuosismo de Medem, y la auténtica explosión técnica de la cinta (bellísima fotografía de Kiko de la Rica y preciosa partitura de Iglesias) convierten este culebrón en una película al menos decente. Aunque si hay algún motivo por el que no desechar este film es por admirar la poesía interpretativa que consigue una Magda, admirable. A pesar de las forzadas decisiones del material que maneja, Penélope Cruz consigue una interpretación libre, bella, absolutamente entregada, consiguiendo que su enorme esfuerzo brille con luz propia. Su poderosa composición, secundada por un Tosar pocas veces visto, se convierte realmente en el auténtico vehículo humano de una cinta que huele demasiado a artificio."

NOTA: 6(***)


Mi gran noche:
"Las desventuras y los desmadres cómicos de un realizador tan personal como Álex de la Iglesia hay que saber llevarlos con cautela, pues si analizamos su filmografía (con todo, muy motivadora), a veces, estos sucumben a una arbitrariedad caótica y otras, a una complejidad discursiva muy admirable. La nueva cinta de De la Iglesia, ambientada en nuestra más clara cotidianidad, parecía atender al primer tipo de películas. No obstante, se queda en un punto medio entre las mentadas. Si bien esta particular recreación de las grabaciones de Fin de Año mantiene firme sus convicciones, atendiendo a un claro mensaje sociocultural, en ocasiones se pierde entre ciertos frikismos y postizos innecesarios. Con ello, la diversión está servida, ya que la agilidad de los diálogos y el buen ritmo de la cinta proporcionan un espectáculo muy entretenido. Y no sólo entretenido, sino espectacularmente facturado (brillante el montaje y la sonorización) y notablemente interpretado. Raras veces un reparto consigue tanta unidad y equilibrio como este, ya que todos mantienen unos niveles de intervención bastante admirables y consiguen que la química grupal resulte muy magnética para el buen desarrollo de una película, que con sus peros, se disfruta enormemente por su notable comunión entre entretenimiento y crónica sociocultural."

NOTA: 7(****)


Nadie quiere la noche:
"Pocos proyectos han despertado tantas expectativas como la última incursión cinematográfica de Isabel Coixet, y no era para menos: la historia de supervivencia con otras muchas connotaciones, las posibilidades expresivas al desarrollarse el relato en esos parajes gélidos y el encuentro de dos actrices tan interesantes como laureadas. Si Berlín ofreció un baremo de recepción muy negativo, los ánimos se fueron aplacando tras su inesperado estreno en nuestro país (paradojas de la vida). Personalmente, sin dar vuelo a las valoraciones venidas del festival germano, muy excesivas e injustificadas, no logro empatizar con la película. Fraguada bajo un guion correcto y preciso, la historia se desarrolla con una frialdad excesiva. No hablamos de la capacidad de contagiar lo que se vive en la pantalla, sino de la imposibilidad de sentir el contagio emocional de sus personajes. Todo pervive bajo el abrigo de lo anodino, hasta que Alaka, sin duda lo mejor del film, toma partida y mejora con creces el valor de la historia. Tampoco podemos olvidarnos de la extraordinaria interpretación de Rinko Kikuchi, gracias a la cual el personaje funciona tan bien. Su presencia nos regala un notable duelo con una Juliette Binoche como siempre inspirada. Por otro lado, no sólo se echa en falta la sangre en un relato de estas dimensiones, sino una dirección más sólida. Es muy achacable esta cuestión, pues si recorremos toda la filmografía de su realizadora admiramos trabajos de dirección exquisitos, y en esta ocasión parece que la cámara realiza un erróneo baile que anula la expresividad de la propuesta. En contraste, a la buena labor interpretativa ya mentada, hay que añadir las posibilidades técnicas de la cinta, muy bien fotografiada y notablemente ambientada. Elementos que atienden a expresar las feroces dimensiones humanas, bajo ecos de superficie que poco o nada indagan en la pureza de las emociones buscadas."

NOTA: 5,5(***)


Negociador:
"La habilidad de Borja Cobeaga para la comedia nos ha regalado visionados de frescura, desparpajo y mucho humor. No obstante, su estilo aún no había encontrado ese ápice de complejidad al que aspiraba desde hace tiempo hasta esta nueva historia que consagra a Cobeaga como uno de los grandes maestros de la comedia patria. Ofrecer tanta sangre, tanto tabú y articular un discurso humorístico, inteligente y muy crítico no es tarea fácil. Su realizador se lanza sin redes y construye esta particular visión sobre las relaciones entre ETA y el gobierno español (con mucha materia detrás) con gran astucia. La película avanza hábilmente, orquestada con un sutil y admirable juego visual, entre diálogos que se balancean a medio camino entre la risa y el llanto, y con un plantel de actores absolutamente magistral. En el momento más inesperado, de un modo muy natural, la acidez del lenguaje se apodera de la función y origina una carcajada entrecortada, y es ahí donde apreciamos la magia de una película singular. Un relato que puede resultar excesivamente pausado, y quizás en ciertas ocasiones demasiado autoconvencido de su modo de interactuar con las ideas que plantea, pero es irrefutable la absoluta odisea que supone plantear esta historia y más bajo las directrices citadas. Punto y a parte merece un Ramón Barea extraordinario, que parece haber nacido para un papel que ya repleto de matices, enriquece de una forma muy personal."

NOTA: 7,5(****)


Palmeras en la nieve:
"Bajo cierta apariencia televisiva y envuelta en un aroma a melodrama rancio, se presentaba la nueva película de Fernando González Molina. Un film de muy extensa duración que sintetiza una particular historia de amor ubicada en un determinado contexto histórico. Si bien la cinta a priori parecía iba a resultar un absoluto despropósito y además muy ahogado por el largo metraje, es interesante plasmar que dentro de un conjunto de defectos bastante achacables, el film se digiere muy bien, apela a un entretenimiento más que digno. Si la base de la historia alude a una sensiblería risible, y la fragmentación temporal introduce con calzador ciertas relaciones en el tiempo y en el espacio, es verdad que hay que aplaudir un diseño de personajes bastante solvente, ya que ante la tendente posilidad de construir arquetipos, se definen personajes de carne y hueso. Por otro lado, aunque la dirección de González Molina no aprovecha las posibilidades expresivas que puede plantear una producción de estas dimensiones, si es verdad que ciertas bazas técnicas la rescatan, entre ellas una excelente ambientación y una preciosa partitura de Lucas Vidal, que por momentos conduce ella sóla la película. En el campo interpretativo, uno se debate entre la nefasta aportación de Mario Casas, y la portentosa intervención de algunos secundarios como Macarena García o Alain Hernández. Lo de Berta Vázquez merece punto y a parte, ya que su trabajo adquiere tal humanidad que ilumina una película muy mecánica preparada para provocar la lágrima fácil."

NOTA: 6(***)


Truman:
"Laureada como la mejor película del año en España por numerosos círculos de la industria. Así se presenta la última película del siempre interesante Cesc Gay. Si bien es cierto que la película atiende a una ristra amplia de cualidades, su sobrevaloración también se sucede. Esta atribución viene a simplicar que la película a pesar de sus virtudes, también encuentra defectos muy claros, que le impiden llegar a la perfección que aspira o que muchos perciben. Cesc Gay, maestro a la hora de contruir historias de seres humanos, firma aquí su película más convencional y benévola. Una cinta a caballo entre el drama y la comedia negra (que no siempre funciona del todo bien), y que busca expresar el valor de la amistad, y porqué no, el valor de la vida ante sus muchas adversidades. Cesc construye con elegancia los dos personajes principales (Julián y Tomás), los dota de vida y consigue poner las bases de una relación admirable, pero también se olvida enormemente de contextualizarlos, forzando una cameización excesiva que intenta subrayar lo terrenal de esta historia. De igual modo, ciertos secundarios, como el de la prima, parecen añadidos innecesarios de un guion que por sí sólo era capaz de desplegarse. Estos errores se hacen evidentes, ya que lastran una película con muy buenas intenciones, muchas de ellas llevadas con pulso a la pantalla. Es de admirar no sólo el talento de Cesc Gay como guionista, sino también como realizador: su sutileza y su poesía para contar esta historia abruman. Aunque si algo merece especial atención en este film agridulce es la valentía de sus dos protagonistas. El duelo de titanes que protagonizan dos extraordinarios Ricardo Darín y Javier Cámara pocas veces se ve en la gran pantalla. Su composición conjunta queda para la memoria de la historia de nuestro cine."

NOTA: 7(****)


Un día perfecto:
"Si hace unos años mentabas a Fernando León de Aranoa, era sinónimo de uno de los mejores artífices de cine social europeo. Sin embargo, su maestría ha ido decayendo en estos últimos años, pues lo que antes se antojaba enriquecido por un lenguaje complejo, ahora atiende al subrayado continuamente. Su última película, interesante vuelta de tuerca en su filmografía, atiende de nuevo a la faceta social de su realizador. En esta peculiar comedia aunque los subrayados no ahogan excesivamente la función, si es verdad que los personajes son tan planos que cuando terminas la película una sensación intensa de frialdad te invade. Esta sensación se acrecienta cuando aprecias que la ejecución de la cinta es notable, desde el trabajo de dirección a la eficacia fotográfica, de igual modo que los actores dan la talla, especialmente un inspirado Tim Robbins, que maneja las mejores frases de un guion en lineas generales bien definido y desarrollado. No obstante, la superficialidad que contempla toda la película, incapaz de edificar seres humanos, lastra un intento bastante curioso de dar voz a ciertas denuncias sociales."

NOTA: 6(***)