domingo, 11 de enero de 2015

Crítica: Musarañas

"Bajo la imagen y el apadrinamiento del siempre interesante Álex de la Iglesia se presentaba un proyecto jugoso por numerosos motivos, entre ellos un espectáculo de extremismos nobles y la entrega de su protagonista femenina a un papel definitivo para su carrera. Juanfer Andrés y Esteban Roel irrumpían en Sitges, viniendo a presentar la que parecía convertirse en una de las óperas primas más rompedora de los últimos años. Han tenido que pasar unos meses para que el resto de espectadores podamos disfrutar de una de las películas de terror más significativas del año. Sin embargo, una vez finalizado el espectáculo, la sensación es muy agridulce, y cada minuto del metraje se desarrolla bajo el adjetivo de la decepción. La teatralidad excesiva de todo el conjunto convierte el extremismo en sobreactuación, y así la impostura atraviesa cada detalle de esta obra. Su primera parte se presenta anodina, carente de fuerza, totalmente lastrada por ese previsible personaje llamado Carlos que adormece la convencional pero interesante relación entre las dos supuestas hermanas y por ese innecesario ejercicio de conciencia que supone el omnipresente padre de la protagonista. La ruptura a mitad de la película nos hace pasar a un espectáculo mucho más interesante, con una fuerza atronadora, y donde las escenas más gores y los extremos más descabellados se antojan como notables aportes narrativos para engrandecer el deliciosamente exagerado personaje de Montse. Ella es el cuerpo y alma de una película que huele demasiado a cartón piedra, y que se maneja entre lo lineal y lo sobredimensionado. Es inevitable no ver las costuras por todos lados, saliendo de esta manera de ese ejercicio de inmersión que inútilmente intenta la película. Técnicamente, aunque la película no está mal resuelta, cabría esperar un ejercicio mucho más redondo, no una conjunción final muy irregular, en el que se dan la mano un magnífico trabajo de maquillaje y peluquería, con una música original descentrada (Exceptuando la bella nana final) y un trabajo fotográfico por momentos saturado. Está irregularidad se presenta también en un reparto donde Hugo Silva y Luis Tosar engrandecen ese sentimiento de teatralidad en el peor sentido, y Gracia Olayo, con su fresca naturalidad, Nadia de Santiago, con su solidez, y sobre todo Macarena Gómez, con su explosiva aportación, intentan equilibrar un ejercicio que por momentos cae y por momentos se mantiene. Esta última nos regala un ejercicio de inmensidad, arriesgado, extremo, entregado. Aunque el riesgo a la sobreactuación se presenta a cada paso de su rebelde personaje, Macarena despliega todo su armamento, se abre en canal y nos ofrece un volcán explosivo admirable y que mantiene una película que sin su extraordinaria ayuda quedaría relegada al cajón de los bodrios más inesperados del año."
 
Lo mejor: Macarena Gómez, arriesgadamente inmensa.


Lo peor: La impostura a la que huele toda la función.


NOTA: 5(***)