lunes, 16 de marzo de 2015

LXXXVII Premios Oscar. Reseñas. Segunda Parte:

La sal de la Tierra:
"De la fusión artística de dos genios, cada uno en su ámbito, nace este canto de amor a la fotografía y en definitiva a la grandeza de ese mundo que inmortaliza a través de su objetivo. La obra de Sebastião Salgado tiene la suficiente entereza narrativa y simbólica como para construir una epopeya visual sobre el mundo en el que vivimos, y la firmeza de ese gran autor llamado Win Wenders parecía garantizar un espectáculo sin precedentes. No obstante, a diferencia de la alabanza casi generalizada de una gran parte de la crítica, personalmente me cuesta entablar un diálogo pasional con esta obra, desplazando mi postura al grado del interés visual por ese norme fotógrafo que es Salgado. Mi falta de encaje, se debe a una tendencia clara en la película y es ese ensamblaje tan forzado que pretende confabular entre la mirada fotográfica de este maestro de forma cronológica y las reflexiones sobre el ser humano y su postura en un mundo de devastadoras contradicciones. La manipulación, y en cierta manera la teatralización excesiva de cada uno de los momentos que perfilan este bello panorama visual restan fluidez, y en consecuencia emoción a este curioso documental. No obstante, es vibrante apreciar el inmenso recorrido fotográfico que se nos presenta y aplaudir las evocadoras reflexiones que plantea este discurso gráfico, siempre que no intenta apelar a posturas excesivamente existencialistas. Momento en el que la impostura se apodera de toda la función y la impide perpetuar en el campo de las emociones."

NOTA: 7(****)


La teoría del todo:
"La vida y obra de Stephen Hawking ofrecía material suficiente como para construir un relato cinematográfico de gran virtuosismo, pero también se prestaba a un ejercicio sensiblero bajo los patrones del biopic más convencional. Sin duda, en esta segunda senda viaja una película que a veces maneja tal edulcoramiento que resulta repulsiva. El desarrollo es previsible, los diálogos manidos y la lágrima fácil está más que asegurada. La epopeya de Hawking merecía un ejercicio mucho más limpio, más redondo y sobre todo tan rompedor como fueron sus logros. Sin embargo, a pesar del insuficiente resultado final, el film está bien tratado visualmente, y camina a un ritmo muy bueno, que permite limpiar las asperezas de un guion tedioso. Técnicamente funciona muy bien, destacando una calidad musical notable, que a veces acude a un innecesario subrayado emocional. Pero sin duda, la gran valía de la película reside en un gigantesco Eddie Redmayne que mima al detalle la construcción de un personaje complejo, apoyado por la interesante intervención de Felicity Jones en el papel de Jane. La valentía de este joven actor británico se revela como el gran oasis de este fracasado intento de trasladar la vida de unos grandes de la astrofísica a la gran pantalla."

NOTA: 5(***)


Siempre Alice:
"Como preámbulo a introducirme en este análisis social, me venía a la cabeza aquella admirable y sensible recreación de Julie Christie en "Lejos de ella", estimable debut de Sarah Polley. Esta película se me presentaba como el referente más reciente en el abordaje de un tema tan latente y duro como el alzheimer. Un ejercicio valiente y estremecedor mimado desde la sensibilidad. No obstante, este film de Richard Glatzer & Wash Westmoreland poco se parece a aquella pieza de buen gusto. Su película deambula por otro sendero bien diferente. Hablamos de la vía del cliché, de los convencionalismos...llegando hasta puntos tan incómodos como la impostura y lo risible. Sí, en poco se diferencia esta pretendida reflexión social de los telefilms de sobremesa. Los momentos lacrimógenos están tan buscados que resultan ridículos y la película, aunque acertada en su ritmo y formas, se desvía por los senderos más manidos. En medio de este desastre sensiblero emerge un aura de humanidad. Hablamos de Julianne Moore, una actriz capaz de todo, que en esta ocasión sin llegar a sobresalir consigue emocionarnos gracias a una humanidad estremecedora a la hora de dar forma a su personaje que se antoja como lo más honesto de la función. Función que termina con buen vuelo, pero que apenas alcanza la mitad de sus propósitos la mayor parte del metraje."

NOTA: 4(**)


Whiplash:
"Pocas veces a lo largo de los años cinematográficos se nos presentan joyas de extraña rareza aupadas por esos premios cada vez más anclados en sus anquilosadas barreras, denominados Oscars. La nueva cinta de ese amante del jazz llamado Damien Chazelle es una rareza pocas veces vista. Su combinación de drama, thriller, musical y ciertos extractos de comedia negra funciona como un cóctel explosivo que nos permite palpitar durante todo el metraje. Acudimos a un espectáculo vertiginoso en el que los diálogos no relajan la acción, sino que la aceleran en su avance prácticamente imparable. Un film que llega a cotas altas de exceso, y que por ello puede resultar incómodo por momentos y algo intragable, pero que es capaz de compendiar una dicotomía moral que se advierte bajo prismas muy ambiguos y a la vez desarrollar un espectáculo audiovisual extraordinario. El trabajo sonoro de la película es crucial para detonar todos los dardos rítmicos del metraje y el montaje enlaza las imágenes de una forma tan sublime que nos regala el mejor ejercicio de ensamblaje cinematográfico del año. Esos dos sobresalientes elementos técnicos, apoyados por una notable fotografía, erigen la labor de un visionario realizador, que se acompaña de un acertado reparto, en el que ese todoterreno llamado J.K. Simmons ofrece la mejor intepretación de su carrera, gracias a un bestial ejercicio de histrionismo capaz de revolver las tripas, pero a la vez capaz de provocar la risa. Una labor maestra de interpretación para una película admirable, difícil por momentos y poco redonda en otros, pero siempre admirablemente enérgica y transgresora."

NOTA: 8,5(****)