martes, 2 de abril de 2013

Crítica: Café de flore

SINOPSIS: Narra los destinos paralelos de Jacqueline, madre de un niño en los años sesenta en París, y de Antoine, un DJ de éxito recién divorciado en el Montreal actual. Las dos historias se unen a través del amor. Un amor eufórico, obsesivo, trágico, juvenil y atemporal. Una odisea amorosa mística y fantástica.

 







COMENTARIO 
CRÍTICO: 
"Jean-Marc Vallée vuelve con esta historia partida, repleta de sugerencias sensitivas. Un relato a dos bandas que intenta funcionar como una sola vía para definir la existencia. Las vidas de los dos personajes principales se presentan totalmente opuestas, pero al final acaban sucumbiendo a un paradigma basado en la necesidad, el amor y en todo ese complejo entramado que conforma la vida. El concepto de "Café de flore" funciona como metáfora de un mundo incierto, que necesita una pizca de amor para poder sobrevivir. Cada una de las historia se acerca a esa incierta cuestión y despeja su armamento para poder sobrevivir, consiguiendo que resuene un eco en la cabeza del espectador que se percata de la necesaria reflexión que entabla el autor para definir una cuestión tan universal. El problema a la hora de diseñar esta paradoja, está en la perfecta conexión de los dos polos totalmente opuestos, y en ese sentido el film no se equilibra y vuelca su fuerza y su talento en la historia de la madre que lucha por salvar a su hijo, en esa madre que en una época arcaica quiere romper todas las barreras por amor, aunque suene excesivamente cursi. Las dos particiones no funcionan como un todo, y la falta de compensación deriva en una construcción realmente interesante frente a otra que llega a ser tediosa, quebrando de esta manera cualquiera de los nexos necesarios para que la historia funcione y alcance los mismos niveles de complejidad en sus dos vertientes. Por contraste la sugerencia visual del film resulta muy estimulante, el perfecto entramado visual, gracias a la visionaria inteligencia de un extraordinario director, a un director de fotografía capaz de captar la luz y las sombras de forma mágica y de construir universos espaciales dentro de la misma realidad de la vida, así como al resto de un notable equipo técnico, permite a la película desplegar sus alas y convertirse en un espectáculo hipnótico, que cuando alcanza su desenlace se le ven las costuras pero que durante todo el metraje te deja pegado a la butaca. Mención aparte merecen las dos estupendas interpretaciones de las dos actrices que soportan la mayor carga dramática del film, Vanessa Paradis y Hélène Florent. Ellas defienden con fuerza dos personajes que resultan claves para entender esta epopeya que intenta desglosar los entresijos del amor, en sus ámbitos más extremos."

NOTA: 7,5(****)